No es por faltarle el respeto al viejo de alguien ni nada por el estilo, pero déjame decirte que yo le rompería el culo en una pelea. ¿Alguna vez has visto a Steven Seagal quebrando brazos en Difícil de Matar? Bueno algo así, pero además con codazos tronchacráneos, patadas de esas que atraviesan estómagos, y puñetazos que le volarían la cabeza como si fuera una patilla para el horror de muchas familias (y el deleite de algunas esposas).

Eso me hace acordar que una vez, hace años en Caracas, me entré a golpes con el papá de alguien por un puesto de estacionamiento. Yo gané esa pelea. Todavía recuerdo la forma en la que el hijo me veía desde el asiento del carro…

El muchacho no debería haberlo sentido como un evento particularmente espeluznante ni traumático, su padre se defendió bien para ser un hombre de 78 años. De todos modos dudo que haya entendido lo que estaba pasando porque tenía síndrome de Dawn. Le compré un golfeado para consolarlo, pero cuando se lo fui a pasar por la ventana me mordió la mano, jaló el manubrio para golpearme con el borde de la puerta y luego se bajó y me entró a patadas.

Y ni siquiera eso me dio tanta rabia como el hecho de que además me robó mi bolsa con pan.

Una de las cosas que me hacen un peleador especialmente peligroso es que yo suelo aplicar movimientos de lucha libre en la vida real. No querrías enfrentarte conmigo. ¿Te acuerdas del Tombstone Piledriver que le aplicaba El Enterrador a sus víctimas? Bueno, yo una vez se lo hice a mi novia cuando la descubrí bailando merengue con otro tipo.

Si algún día fundaran un concilio para atacarme tampoco serviría, porque igual gano. ¿Cuántos papás podrían reunir? ¿10?, ¿20?, ¿30? Fútil.

¿Alguna vez viste la película “The One” de Jet Lee? Fue malísima, pero puede servir como ejemplo; ¿recuerdas que al final se cargaba a todo el mundo sin ninguna dificultad a punta de patadas giratorias, golpes triples, y saltos espectaculares? Bueno así. Quitemos el hecho de que tal vez yo no sea tan rápido como Jet Lee, ni sepa girar los brazos como él, o no pueda dar patadas voladoras. Quizá no tenga tampoco su experiencia, agilidad, estamina, o astucia para el combate… probablemente ni siquiera sea capaz de saltar… hace más de 15 años que no salto, pero tengo lo más importante: voluntad. Serán muchos, pero todo lo que yo voy a necesitar de cara ante Dios y el destino es a mí mismo, mi fe, y a mi vieja camioneta de dos toneladas.

Ahora que reflexiono, me permito escribir un párrafo paréntesis para admitir que mi estilo de escritura es proclive a pequeños errores gramaticales… escribir Jet Lee y mala película en una misma línea es una redundancia. Además, se me ha dado por recordar que yo en Caracas tenía una Terios… y si alguno de esos sujetos hubiera llegado a traer un abrelatas, habría podido sacarme de adentro como una sardina.

Siempre estuve contento de haber tenido camioneta hasta el día que descubrí que todo el mundo se había comprado una igual. En Venezuela la gente es monotemática con los carros. Más de una vez me debí haber llevado una Terios que no era mía. ¿Qué importa? No existía ninguna diferencia en lo absoluto. Creo que toda Caracas comparte sus Terios mutuamente.

Volviendo al tema; quiero insistir en que una de las cosas que me hacen real, pero es que realmente terrorífico es el hecho de que soy como un ninja; puedo atacar con cualquier cosa a mi alrededor. Estoy muy consciente de mi entorno, de las cosas que me rodean. Cada objeto que encuentro lo convierto en un arma y la puedo usar de tres formas diferentes para matarte. Por ejemplo; yo una vez ataqué a mi padre con un chocolate Toblerone. Era Carnaval, estaba disfrazado de ninja, y decidí sorprenderlo por la espalda. Desgraciadamente se dio vuelta a tiempo y me dio una patada en la cara.

papa-1

Durante esa misma época solía utilizar también una tapa de inodoro como escudo (me dedicaba horas sentado en el suelo escudriñando mis ideas para diseñar al guerrero perfecto). Uno de mis bocetos fue el de un ninja con escudo. La tapa del inodoro era ideal; puede ser un arma perfecta porque si tienes una espada en la otra mano, tu rival no quitará los ojos de su filo y, por tanto, no vendrá venir el porrazo que le puedes pegar con el canto de tu instrumento de defensa. ¿Sorprendido, verdad? Lo sé, son cosas que nadie más puede ver…

Yo una vez ataqué con una tapa de inodoro a un compañero de escuela que tenía hipertrofia muscular. La cuestión que no preví fueron sus muletas. No tenía idea de que éstas pudieran ser efectivas como armas. En un giro situacional espeluznante estuve en una posición completamente injusta porque apenas había usado el escudo por un día mientras que mi rival llevaba practicando con sus muletas toda una vida. Parecía un samurai con dos espadas. Fue un día horrible. No te rías. Me persiguió cuarenta metros.

¿Qué otra cosa extraña he utilizado como arma?

Una revista de Condorito:

papa-2

Precisión: 9

Alcance: 8

Movilidad: 10

Tiempo de recarga: 9

Daño: 1

La vida es complicada… no es una frase copiada de Niko Bellic ni nada por el estilo, es verdad. Con todo esto del libro siento que no tengo tiempo para profundizar más mis pasos a través del largo sendero místico, violento y sensual del guerrero ninja. Me gustaría que los días duraran 100 horas…

A quien engaño, no haría absolutamente nada en un día con 100 horas salvo quizá escribir un nuevo libro. De hecho, estoy pensando escribir otro, me emociona la idea.

Voy a dar una vuelta en bicicleta.