ATENCIÓN: Este artículo es satírico y humorístico (como muchísimos otros en mi blog, amén de algunos trabajos de ficción). Por favor, no ofenderse por su lenguaje. Gracias.

¿Saben? Hemos pasado muchas cosas juntos. Que me aspen si no. No lo olvidaré ni siquiera en el lecho de muerte. ¿Cómo, si admito que los quiero con locura, horda de retrasados mentales, orcos estúpidos… querido público?

Que nadie se lo tome personal; lo digo con un amor que va desde mi corazón hasta el inhóspito punto G. Ustedes no son cualquier horda de retrasados mentales: son MIS retrasados mentales. Tampoco son cualquier cantidad de orcos comunes y silvestres, son MIS orcos, gordos y hermosos, que vienen todos los días a ver que puse. Y yo… yo soy King Orco (que alguien me haga una corona).

Quiero dejarles un mensaje navideño, mensaje que para un ateo como el que escribe trasciende el nacimiento del popular zombi judío y eclipsa en algo más importante… chicas, chicos: cuídense de la gente de mierda, por favor.

Han sido cinco años de escribir, y muchos de mis lectores de huesos amarillos ya son hombres hechos y derechos. Dross.com.ar estuvo ahí para presenciar el génesis de todos y cada uno de sus prósperos mato grosso púbicos, ésos que los graduaron a machos vernáculos y pedorrientos que fuman compulsivamente. Dross.com.ar estuvo ahí para verlas a ustedes, mis niñas, germinar en potentes Afroditas-A con misiles por tetas y rendijas blancas de maldad absoluta en lugar de ojos. Los amo a todos.

Cuídense de la gente hija de puta de este mundo, por favor. Cuídense mucho mucho, ¿ok?

Sé que ustedes tienen que vivir su propia vida, cometer sus propios errores y andar por su propio sendero, pero les juro por mí que me mueraque les va a ir mucho mejor si:

–  Son pacientes y no toman decisiones precipitadas. Si buscan la opción B y C a cada problema antes de bajar los brazos y resignarse a perder, o perder más que lo que se gana.

–  Elijan bien a sus amigos, aprendan a conservar cariñosamente a los buenos tanto como tomarse el tiempo para sacar de su vida a los malos.

–   Siempre ten voluntad para aprender. Aprende, aprende, aprende. Aprende computación, aprende mecánica y aprende a cocinar. El 30% de los problemas de la vida moderna se encierra en esas 3 cosas.

–    Reflexiona que Dios no existe, que no hay nadie arriba ni en un plano cósmico espiritual (como dicen hoy día para adaptar el dichoso mito al siglo 21). Ningún ente te vigila ni está detrás de ti haciendo auditoria de tus pedos. Convéncete de que ningún personaje de historietas bíblico hará ninguna puñetera diferencia a tu favor más de lo que tú mismo puedas hacer por ti y los tuyos. Entregarte a algo que no existe es entregarte al azar: no importa lo que pidas, algunas veces se gana, otras se pierde, y Dios no es responsable de ninguna de ambas.

Aún cuando seamos los precursores de nuestra suerte, seremos inevitablemente víctimas de ese abominable motor que causa el 85% de los problemas del mundo: las demás personas. Desde un encuentro desagradable con cualquier individuo hasta allá, arriba, en las esferas del poder, ante aquellos que conforman el gobierno. Desde un tarado con una pistola hasta un completo imbécil atendiendo llamadas en el área de soporte técnico, y desde el hombre más importante hasta un conocido cualquiera.

Hablemos del conocido cualquiera…

Hace meses, un amigo fue víctima de una estafa. Obvio: si quieres evitar que te estafen entonces exige factura, mira la reputación del vendedor en Mercadolibre, no hables con extraños y no creas en lo que te dice cualquier persona de labia fácil. Precauciones hay muchas en los predios de la vida moderna pero ¿qué pasa cuando quien nos estafa es un amigo?

Para hacerla simple: este muchacho que yo conozco prestó un dinero y el deudor no se lo devolvió nunca, y no sólo no se lo devolvió sino que dejó bien baja la vara porque hizo promesas que no cumplió, dio fechas que siempre adelantó y citó en lugares a los que nunca asistió. Es la peor clase de abusador, la peor clase de sujeto; aquel que dispone de nuestra buena voluntad, nuestro tiempo y nuestros sentimientos. En ese orden. ¿Alguna vez te has encontrado con alguien así? Ahora imagínalo como amigo.

Ese es el señor Carlos Cruz Nevárez.

Decir que Carlos es una bazofia como individuo es quedarse corto. No porque le deba dinero a un lector de mi blog tanto como que, de hecho, le debe dinero a un centenar de personas. Es arrogante, patán, mitómano, jactancioso y siempre, siempre tiene una excusa. Ese es su sello por excelencia.

Tranquilo que yo te llamo”, “no te preocupes, que te aviso”, “te lo pago el lunes”, “te devuelvo la llamada en 5 minutos”, “quedamos en esta fecha“, “quédate tranquilo/a”. ¿Se te hace familiar?

Mi lector preparó un documento con muchas anécdotas, alimentado entre varias personas. Para que negar que fue más interesante que un libro de Stephenie Meyer. También estuvo mejor redactado.

Carlos Cruz es de Juárez (Chihuahua, México), y trabaja en una escuela como profesor de danza. El logro más importante en su currículum vitae (“graduado del Instituto Nacional de Bellas Artes, en ciudad de México”)es falso. Parece ser que Carlos ha hallado la manera de tomar ventaja de todas y cada una de esas cosas que nadie se molesta en investigar por lo bajo que su oficio está en la cadena alimenticia pero que, mal que mal, le consigue trabajos. Y aunque lo anterior es reprochable, que mienta a lo bestia no molesta tanto como el hecho de que también sea un fanfarrón. Un fanfarrón sin méritos para serlo; un pedante insufrible al cual el chiste del gato que se mira como un león frente al espejo es mucho decir. Carlos es más bien un Acuamán de charco, un premio Oscar de papel higiénico. Alguien que, además, se queda con tu dinero y todavía le sobra motivos para hablar mal de ti a tus espaldas.

Increíble, ¿no?

Es incapaz de usar esa función llamada mensajería de texto o SMS para no dejarte esperando todo un día, a veces en sitios públicos. Se vale de una de las mentiras más viejas del mundo moderno: “me quedé sin saldo”. Si haces el truco de llamar desde otro teléfono, él no esperará ni dos repiques antes de atender. Y es que a menos que seas un contacto importante o presumiblemente importante, para Carlos no existes; eres mierda. Lo que necesitaba de ti ya lo obtuvo.

Obvio, ser profesor de danza dice un par de cosas sobre su estilo de vida. Cuando mi lector y dos de sus contactos afirmaron a pies juntillas que él podría ser homosexual, no me extrañé mucho, la verdad. No es ningún prejuicio personal, él es el típico caso del amanerado que no sabe que lo es (o que tanto lo es). Yo tuve un compañero así en la universidad, se llamaba Polo. Eso no adhiere nada a su lista de defectos, pero existe una antipática ironía; Carlos juzga cual fulana y cual mengana se muere por sus huesos sin que siquiera haya habido una cita de por medio, (de hecho, no se le ha visto teniendo citas con nadie). Un encuentro de media hora es suficiente para sentenciar que no sólo una se muere por él, sino que “nila pobre fulana ni la pobre mengana” tienen oportunidad alguna ante semejante tipazo, (le gusta referirse a sí mismo en tercera persona). Lo anterior, obvio, es una falacia encubierta: Carlos suele usar a las mujeres para tapar el sol con un dedo. ¡Mírenme! ¡NO SOY GAY!

Nuevamente: Polo era igual, sólo que al menos él se conformaba con decir que le gustaría hacerle una paja rusa a la última Miss Mundo venezolana. El único factor que no altera el producto es que ambos deberían aprender que la gente no es estúpida. Si no quieres hablar de tu vida sexual no lo hagas. Pero no es sabio subestimar la inteligencia ajena.

Basta de reflexiones. Carlos Cruz es un moco con mierda, un pedo de concha y un cuajo de gonorrea. Este artículo se lo dedico a mi querido lector estafado… perdió varios verdes, pero aprendió una valiosa lección: Nunca le prestes dinero a nadie.

En la vida hay pocas verdades absolutas. Y la mayoría de las que hay, se consiguen sólo en el universo de los números. Así que aquí va una de esas poquísimas que adhieren al humanismo: El dinero es peligroso. Rompe amistades y, a menudo, causa más problemas que los que resuelve.

De resto, ¿qué dicen? ¿Ayudamos a los buenos a anotar una, para variar? Dile a Carlos lo que piensas de él:

Número de celular: 656   564   5576

Correo electrónico: yosoyladanza@hotmail.com

Y Carlos, si lees esto: la sacaste barata, patán, cretino, irresponsable, moroso y homosexual reprimido. Paga tus deudas, sé honesto, hazte responsable y sal del closet. En ese orden.

No voy a publicar donde trabajas por piedad. Pero que esto sirva como un recordatorio público, online y perenne para que nadie, nunca más, cometa el error de confiar en ti, o válgame el coño; prestarte dinero. En un mes, cuando alguien escriba tu nombre en Google, lo primero que va a salir será esto. Es tu castigo por ser como eres.

Quedas en manos de todas las personas que injuriaste por tu forma de ser. La misericordia de ellos es la única fuerza que hará posible que yo quite esto. De resto, puedes venir tú y la escuelita de ballet a buscarme a mi casa (te vas a divertir mucho cuando averigües donde vivo).

Págales el dinero que debes y cambia tu manera de ser, moroso.