El otro día tuve un orgasmo que cualquier hombre soñaría con experimentar alguna vez en su vida… suele suceder solamente una vez al mes, (los días 23, para ser exactos), cuando me siento frente a la computadora con el fin de echarme una buena paja.

Estaba yo viendo porno en una pose masculina: con una mano en la barbilla y la otra sosteniendo una lata de cerveza caliente, mirando a las modelos con cara de culo, cuando, de entre todas las mujeres desnudas, veo una que hace que la minga se me ponga como pata de burro muerto: una enana en pantimedias.

enanasexy

enana en pantimedias

La imagen me inspiró y, acto seguido, me bajé la bragueta y comienzó a suceder lo que tiene que suceder…

Siete horas después, cuando ya empiezo a acercarme al coito… (lo sé porque la silla comienza a temblar) abro mi mandíbula y dejo escapar un potente grito masculino. La hija de 37 años de los vecinos, que en ese momento estaba asomada por la ventana, chilló, con las manos a cada lado de la cabeza, mientras de los oídos le salieron chorros de sangre con pedazos de tímpano.

La primera eyaculada salió tan duro que empujó el monitor de la computadora y lo tiró al suelo. Me enfureció bastante ya que no es primera vez que pierdo un monitor así… mi primer pensamiento reflejo fue proteger cualquier otro equipo valioso desviando mi pene (para hacerlo, tengo que mover todo mi cuerpo con la silla giratoria).

El segundo manguerazo cayó directamente contra el ventilador, magullando todas las aspas y desbaratando el motor del equipo, haciendo que saliera disparado del escritorio a través de la ventana y cayera a la calle, rodando por la acera hasta perderse.

Me levanto de la silla, rugiendo, justo en el momento que de forma inesperada salió otro chorro que no me dio tiempo de atajar con la mano, y que colisionó directamente contra la estantería de libros haciendo que explotara.

Gritando, me voy dando brincos hacia la calle, porque prefiero dañar las cosas que están allá afuera antes de seguir causando pérdidas en casa.

Una vez afuera, y ya no pudiendo subirme el pantalón, decidí coger un pitbull que estaba por ahí cerca para cubrirme con él, pero no fue una idea muy buena; no sirvió. El animal explotó como en una de esas películas de Michael Bay.

Lo solté y corrí a la alcantarilla más cercana… quité la tapa con las manos y me recosté boca abajo.

Por fin había encontrado un lugar seguro, así que decidí quedarme quieto por las siguientes dos horas hasta que todo hubiera acabado. El sonido de las aguas negras corriendo a varios metros debajo de mí empezaban a tranquilizarme, cuando derrepente un carro antiguo y enorme me pasa por encima.

Me levanto furioso del suelo, el auto se detiene y por la ventana se asoma la cabeza de una vieja ridícula que se pone a gritar llorando al darse cuenta de lo que ha hecho.

Estaba empezando a babosear y a preguntarme si estaba bien cuando la agarré por la cabeza y le aplasté el cráneo como si fuera una bola de papel. El sonido que produjeron sus sesos al salir disparados de entre mis dedos fue similar al que hace la nariz de un payaso.

Los niños en el parque gritaron histéricos y se pusieron a correr.

Me puse los pantalones y regresé a mi casa para seguir viendo mujeres desnudas…