El otro día estaba meándome de la risa mientras leía “100 Años de Soledad” de Gabriel García Márquez, regodeándome en el hecho de que soy mucho mejor escritor que él.

Comparar a Márquez conmigo es como poner frente a frente una hormiga y un león: mi estilo, lenguaje, y prosa son sencillamente insuperables. Mis relatos son superiores.

Lo mismo pasaría si me comparasen con otros grandes, como por ejemplo, Mario Vargas Llosa, el famoso literato peruano, ahora residenciado en Europa.

Mis artículos de opinión causan mucho más impacto que los suyos, mis respuestas son tres veces más contundentes, y cualquier día de la semana la onda expansiva de mi palabra tiene mucho más peso, capacidad, y repercusión que cualquiera de sus obras.

Y aunque ya no me puedo comparar con ellos porque están muertos, sé que otros escritores, como Jorge Luis Borges, deslucirían por completo si tuvieran la oportunidad de vivir otra vez y les tocara la misma línea temporal en la que yo vivo.

Lo mismo ocurriría con piti-poetas como Pablo Neruda, si es que alguien cometiese el error de comparar mis trabajos con los suyos: sus poemas no tienen nada que hacer al lado de los míos. Su obra es si acaso un desperdicio frente a mi delicada prosa.

Yo he escrito los tres mejores libros que existen en el mundo. El problema es que no han sido publicados porque están guardados en el disco duro de mi computadora.

pensando...

Aquí estoy yo, sentado frente al monitor, pensando en qué escribiré…

Si yo hubiese escrito la Biblia, el Catolicismo sería la religión absoluta en la Tierra, no existirían otras.

Los huesos de Isaac Asimov se revuelcan en su tumba como pelotitas de Pinball cada vez que pienso hacer mi propio libro sobre robots.

Cuando escribo sobre el espacio sideral, la memoria de Stanley Kubrick desfallece un poco más. Y cuando pongo sobre papel cualquier cosa relacionada con elfos, leyendas y dragones, Tolkien, desde la Eternidad, desea jamás haber escrito El Señor de los Anillos.

Si mi prosa fuera fútbol, sería el ennea-conta campeón del mundo.

De hecho… pienso que algún día debería cobrarle a la gente que visita esta página para leer mis cosas.

La gente que tengo en el MSN se vuelve loca por hablar conmigo y me saludan siempre de primero. Los teclados sufren orgasmos cada vez que los toco.

Soy demasiado increíble. La prueba son las millones de personas que entran a visitar esta web todos los días.

Mi jocosidad es infinita. Soy una galaxia de creatividad.

Las intrigas de Tom Clancy no son nada comparadas con las mías. Mis personajes le gustan más a los niños que los que aparecen en los libros de Harry Potter. Edgar Allan Poe no tiene nada que hacer a mi lado.

Sospecho que George Lucas se quiere copiar de mí.

Voy a hablar con varios abogados de la Universidad para que comiencen a preparar plantillas de demanda contra todos aquellos que quieran violar mis propiedades creativas, para así tenerlas guardadas y sacarlas cada vez que salga a la calle y vea que alguien me ha plagiado.

Soy el mejor escritor de todo el universo. A lo largo de las generaciones la gente me recordará y mi cuerpo viajará a través del cosmos para ser exhibido en museos planetarios de todos los tipos, para que así los seres que viven en otros mundos puedan ver a la persona que tanto han estudiado desde el primer día que hicieron un intercambio cultural con la raza Humana.

Fundarán religiones sobre mí y de ese modo me perpetuaré por siempre en la historia.

Recomiéndale mi página a todas las personas que puedas, dales la oportunidad a otros de que me conozcan mientras vivo.