Es una desgracia que sea en Argentina donde haya tenido que usar una compañía tan mediocre como FLASH. Es como si el resto del país se estuviera recuperando de la crisis económica pero la empresa permaneciera en una cúpula ajena al tiempo, en donde la estabilidad de su servicio y salud corporativa se quedaron en el 2001.

Aunque siendo justos FLASH escapa de Argentina: su sola concepción representa lo peor del continente suramericano, pues nunca en tres países había visto a empresarios tan bananeros, tercer mundistas, deficientes y por si fuera poco alimañescos a la hora de cobrar.

Contratar FLASH (y perder dinero haciéndolo) es proporcionalmente igual a que decodificaran al ex-presidente De la Rúa en bits y lo metieran en tu computadora.

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OJO publicidad engañosa (atención a los detalles)

PONER EL CURSOR DEL MOUSE ENCIMA DE LA IMAGEN

La sola idea de montar este negocio, publicitarlo tanto en Internet como en la prensa, atrapar a la mayor cantidad posible de clientes, y que después éstos tengan que aguantar el circo de payasadas que viene a continuación llega a un punto tal, que me hallo inhabilitado para hacer una parodia al respecto, pues Flash es imparodiable: ¿cómo hacer chistes sobre una empresa que no se conforma con dar un servicio mediocre, sino que se propone a llegar más lejos y no proveerte de Internet en primer lugar?

Pero FLASH no debería desaparecer tal cual, ello sería un insulto tanto para la gente que usó el servicio como para los pocos usuarios que pronto les quedarán. No se vale soltar la toalla así, con la cara bien lavada, para ir a rebuznar en otros lares del mundo de los negocios. Primero habría que desmantelar la compañía, y después, demandar que paguen un servidor especial por tres años, para hospedar una web en cuya portada exhibiera, en letra arial bold tamaño 600, una disculpa pública.

Y si no fuera mucho pedir, concederle el honor al baboso que dirige ese circo de redimirse haciéndose el Seppuku, porque yo no podría vivir sintiendo un asco hacia mi propia persona mayor que el que debiera tener Bush ocupando la silla presidencial después de haberle quebrado varias empresas al padre. Por otro lado, huelga decir que en Japón hubo criminales y hasta empresarios que se han redimido con el legendario castigo por menos que haber desecreado a su patria con una empresa siquiera la mitad de excrementaria que la que nos ocupa en este artículo.

Se, sin embargo, que de nada vale pedir conciencia, pues hacerlo es proporcionalmente igual a saber de antemano, con absoluta fiel y férrea seguridad, que los tipos que dirigen esta empresa no se tirarían por el balcón más cercano ni aunque los sorprendieran follando con una menor de edad, y que dicha menor sea en realidad el hijo vestido de niña, y que quien los descubra sea un camarógrafo transmitiendo en vivo y la periodista que lo acompaña la madre de la criatura en cuestión.

Después de digerir lo arriba leído, date una idea del poco reparo que tendrían en estafarte con un servicio donde las horas que no tienes Internet son mayores que las horas que sí lo tienes.

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Los puntos rojos representan los días que se me cortó Internet, o que me quedé plenamente sin el servicio

No voy a decir que en un país del primer mundo las empresas que proveen Internet son infalibles y nunca fallan, pero en un país del primer mundo FLASH no podría existir. Y no vayamos tan lejos; en Chile FLASH no podría existir. Qué vergüenza.

De nada vale que te hagan un devolución por los días que te fallaron, porque si se hiciera un reembolso justo, un reembolso hecho a la medida, no te podrían cobrar nada, no es justo que lo hagan.

Lo que has leído arriba no es una exageración, escribir “nada” no es producto de parodia ni chiste: cobrándote 50 pesos por mes, califica entonces cuánto puede valer un servicio en el que el 80% del tiempo se te corta la conexión (más de quince veces en una tarde), va lento, y los técnicos nunca “saben” qué es lo que está pasando. Algo es seguro: el reembolso jamás compensará las fallas, porque si así fuera, tendrían que conformarse con proveer Internet gratis, y eso sin contar que estos payasos serían capaces de derrumbar el refrán de que a caballo regalado no se le mira el colmillo.

Si estás en Argentina, y no disfrutas de la sodomía gore, nunca jamás contrates FLASH. Si te llega a llamar una operadora de esa empresa, no dudes en darle la dirección de este artículo, y diles que fui yo el que te convenció de no utilizarlo.

Muchas veces, a la hora de confrontar a un fulano de dudosa reputación, lo que nos enoja no son sus malas intenciones, ni que nos haya querido engañar, pues si somos lo suficientemente profundos no nos resentiremos ante un huevón de la vida que para darle de comer al hijo tiene que robar. Lo que enfada es que subestimen tu inteligencia, o por lo menos que te descalifiquen. Me tuve que ver ante esa situación con los operadores de esta empresa: la excusa de oro para justificar las numerosas fallas eran “reparaciones en el área”. Reparaciones que, de hecho, jamás se completaban porque desde la primera semana me prometieron que en los siguientes cinco días todo estaría resuelto. Por otro lado, si reparaciones en el área significa “irresponsabilidad empresarial porque aceptamos a más usuarios de lo que nuestro nodo puede aguantar para dar un servicio óptimo” entonces sí, acepto que están haciendo “reparaciones en el área”.

Y me pregunto, de paso, si eso de prometer algo que no están en capacidad de dar no debería estar penado por la ley…

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Fibertel, Cybernetics, Uncor, Solulnet… si quieres Internet contrata a alguno de ellos. Si quieres sufrir, entonces contrata FLASH.

Cuando mandé a cancelar FLASH y llamé a Fibertel, que hasta ahora ha sido infinitamente mejor (lo he tenido por dos semanas y sólo se me ha cortado Internet una vez, ocasión en la que incluso tuvieron la decencia de disculparse), los muchachos de la instalación, sin ninguna pretensión de publicitar a Fibertel (porque al fin y al cabo son técnicos), me contaron que tienen amigos que hacen instalaciones para FLASH, y que ellos mismos les habían aconsejado no utilizar esa empresa. Sorpresa sorpresa…

La cereza sobre el pastel viene cuando los llamé para cancelar la subscripción; resulta que no puedes hacerlo sino hasta final de mes. No puedes deshacerte de ellos cuando tú lo elijas.

No es sólo como si se hubieran tomado su tiempo para diseñar reglas que uno no puede dejar de percibir como artimaña, sino que, por sobre todo, da la impresión que estuvieran al tanto que, muy probablemente, sus propios suscriptores van a intentar escaparse tarde o temprano.

Pero no importa, no me mueve el piso haber tirado el dinero de mi madre, lo que me preocupa es haber perdido mi tiempo.

Es más, quiero anunciar algo a los chicos de FLASH… les propongo una oportunidad de vida, un chance para ganar dinero honestamente, porque en su situación actual hasta una puta se gana el sueldo con mayor dignidad:

Vénganse a mi casa todas las semanas. La invitación va para toda la pirámide: desde los operadores hasta al presidente. No hay que usar uniforme, pueden presentarse en ropa informal. Yo los voy a dejar pasar al patio, y si se ponen en cuatro patas, me miran jadeando, y me deleitan con trucos de perros, prometo que le pongo a cada uno un billete de veinte pesos en la boca. Pueden traerse a la familia también.

Piénsenlo, es una forma más honesta de vivir. Es, incluso, un mejor ejemplo para sus hijos. Si tuvieran un poco de inteligencia y además papá y mamá les hubiera enseñado en casa algo sobre <eso> que obviamente estuvo tan ausente en el núcleo familiar como lo es la Dignidad, encontrarían que con lo arriba ofrecido existe una forma mucho más limpia de ganarse el pan que como lo están haciendo ahora.