Qué basura haber nacido en 82, qué basura no ser de la generación del 2020 o del ‘60, porque habría podido crecer acunado en el próspero mercado de la violencia de los años 90 o, cuando menos, estaría tratando de salir adelante en un futuro desconocido, pero probablemente mejor que éste con sus malditas crisis económicas y su maldita inoperancia.

Me fui de Venezuela porque ahí no habría podido prosperar haciendo lo que a mí me gusta, sólo para darme cuenta de que Argentina, aunque más tranquila, es una balsa a la deriva llena de gente que está tratando de no caerse al agua. Que tristeza la mía y, supongo, la de muchos.

El otro día leí un anuncio de trabajo de una empresa que está radicada (o parcialmente radicada) en Buenos Aires, llamada “MetroGames”, quienes buscan contratar gente basándose en las ideas que la gente pueda darles para crear nuevos juegos de video que no son de consola ni de portátil sino de Facebook. Productos al más puro estilo Mafia Wars.

Decido enviar un correo electrónico con mi currículum vitae y una breve carta de presentación. Betty, quien me contesta, se muestra interesada y me pide que le haga una propuesta. Me tomo la molestia de escribirla y enviarla, pero no me volvió a contestar más nunca…

 

 

Hola, Betty, te escribe Angel David nuevamente. Gracias por tu contestación.

Cualquier propuesta que te envíe (incluyendo la que viene adjunta en este correo) estaría enfocada más que nada a mi experiencia personal con los videojuegos, sumado a todos esos temas que han tenido mayor éxito en mi blog, El Diario de Dross.

No sé si en el mail anterior te comenté que es un sitio de humor negro, por lo tanto, en 5 años de escribir, puedo decirte que hay ideas que dan en el blanco mucho más que otras. Si me pidieras el concepto para un juego, yo te lo puedo dar sin ningún problema, pero quedaría de tu disposición decidir si es realizable o no (ya que a veces, con el perdón de la expresión, puedo ser algo zarpado).

¿Conoces las tribus sociales? ¿Los emos, los pokemones, los flaites, los floggers y los kanis españoles? Bueno; cada vez que yo escribo un artículo burlándome de ellos, tiene mucho éxito.

Esto quiere decir algo; existe una enorme cantidad de personas que detesta a morir a estos grupos. A confesión de parte, relevo de pruebas: échale un vistazo a Facebook y mira cuántos clubes anti-reggaetón hay, o anti emo, o anti ésto y anti aquello. ¡Muchísimos, Betty!

Habría que preguntarle a un sociólogo por qué (bueh, escuchando una letra tan misógina y bananera como la del reggaetón, uno puede hacerse ideas sin necesidad de analizarlo). Creo que si MetroGames se enfocara en hacer un producto donde uno pudiera crear un perfil e ir con varios amigos soltándoseles en un sandbox (pequeña ciudad, pueblo, o área) matando, cazando o persiguiendo emos, pokemones, flaites, reggaetoneros, kanis, floggers (etc) o bien purificándolos con un arma especial o desintegrándoles por completo dejando atrás un grito o alarido de dolor, me parece, modestamente, que tendría muchísimo éxito.

Tendría el apoyo mediático de mi blog. (Por cierto, se me ocurre que en vez de un grito de dolor, podrían ser ronquidos de cerdo).

Obvio, no estoy respondiendo a una parte clave de la pregunta que formulaste en tu mail, Betty, y quiero que sepas que lo sé muy bien: las características de un juego social. Es algo que habría que sentarse a pensar, llenar de detalles, y darle muchísimos toques de humor. Sin embargo, creo que con esa idea central, tendríamos algo buenísimo entre manos.

Por ejemplo, se pueden usar diferentes armas; no estaría mal empezar con una Mágnum 357, pero luego el jugador podría recibir diferentes recompensas para acabar con sus víctimas, que pueden ir desde rayos láser hasta ruedas para cortar pizza. ¿Sería mucho pedir, Betty, que los salpicones de sangre quedaran rociados en las paredes o en otros jugadores, restándoles puntos de pureza? Creo que serían bromas “in-game” espectaculares.

No es por ser facho ni gestaposo, ¿pero qué te parecería crear mini juegos dentro del juego en sí, en el que uno puede ir en grupos a romper puertas e interrogar personajes a modo de descubrir si éste esconde emos en el sótano? Creo que sería una alternativa ideal para esa parte de la audiencia que disfruta de resolver puzzles. Dos policías automáticos se quedarían vigilando al personaje en cuestión (ej: Víctor el panadero), mientras que el jugador empieza a explorar la casa buscando maquillaje negro, IPods con canciones de Wisin y Yandel o puertas secretas debajo de la alfombra.

¿Qué te parece si a la gente que proteste este juego se le permita loguearse para que aparezca en la forma de las tribus sociales anteriormente mencionadas? ¡Sería espectacular! Por ejemplo; imagínate que una funcionaria del INADI* te envíe una carta de protesta. La puedes invitar a entrar con una cuenta de usuario especial y un pass para que corrobore el contenido ella misma, a la vez que envías un boletín especial a todos los suscriptores del juego (que te garantizo, se contarán en varios miles).

Una vez que ella se loguee, aparecerá amarrada en una hoguera decorada a punta de píxeles y calaveras, y el primero que arroje un palito con fuego a la paja recibirá una membresía Platino de un año. Esta clase de eventos tienen mucho éxito (créeme, yo ya lo he comprobado antes…)

 

*Instituto nacional contra la discriminación

 

 

Una pregunta, Betty ¿nos podrían denunciar por hacer algo así? Hay que tener cuidado, pero… ¿te imaginas si aparecemos en el Clarín? ¡Estaríamos hechos, amiga!

A partir de ahí, el cielo es el límite; invitaciones, entrevistas, secuelas, expansiones e incluso, parodiando la payasería y atraso cultural propia de nuestros países tercer mundistas, un partido político. (Ojalá no ganemos nunca una elección porque como bien sabes, en el fondo, esto lo hacemos de bromita… ¿te imaginas? ¿Qué haríamos si yo saliera electo alcalde o tú diputada?)

Ahora bien… como habrás notado, este juego tiene capacidad expansiva; emos, pokemones, floggers, kanis y reggaetoneros son “la base”. ¿Pero qué tal si luego incluimos cumbieros, flaites, comunistas, gitanos, colectiveros y choripaneros garcas? ¿Sería mucho problema si más adelante añadiéramos a unos cuantos ministros?

Si crees que la cosa se va a poner demasiado fea, podemos incluirnos a nosotros mismos con buen espíritu deportista. ¿Qué tal “gente blanca pelotuda”? Quizá no tengan tanta fama como las tribus urbanas pero la gente blanca pelotuda es insufribilísima, en especial si son porteños o gente de Zona Norte. Podemos, de hecho, incluir inmigrantes, pero eso sí, con ametralladoras para que puedan defenderse (porque yo soy inmigrante y me da cosita). Los blancos pueden tener una bicicleta para escapar (porque pasa que yo también soy blanco).

No estaría mal añadir eso porque un cliente extra es un cliente extra, y este tipo de cosas los absorbe, por más que aunemos a los varios miles de suscriptores que yo te prometo desde el vamos. ¿Te conté que la popularidad de mi blog se puede medir en términos de no uno, sino varios países? ¡Aprovéchenme!

Por otro lado, hay ciertas cosas que hacen a los videojuegos más adictivos. Y creo que aquí se da una oportunidad inmejorable para colocarlas sobre la mesa: rangos, uniformes y armas, todo basado en el contador de víctimas de cada quien (o de personajes purificados). Hay mucho, Betty, y son cosas que hay que sentarse a discutir. Las ideas salen a chorros, lo importante son las oportunidades.

Recibe un cordial saludo de mi parte. Quedo a la espera de tu respuesta.

 

Angel David Revilla (Dross)

http://eldiariodedross.com

PD: Los headshots son escenciales.

 

 

Han pasado semanas desde que envié esta carta, y no he recibido ninguna misiva cortés para decirme que están evaluando mi idea, o que “lo pensarán”, o cuando menos para informarme que la rechazan. Betty simplemente no me contestó.

Allá ellos… mi juego habría tenido un éxito espectacular. ¡Qué gente inoperante! Estoy seguro de que si hubiera ofrecido esta idea en un país primer mundista, por lo menos la habrían considerado.

¿Tú qué opinas?.