Hay algo que tengo que confesar a quienes siguen esta página, y es que soy un mutante.

Nunca había conocido alguien que tuviera tantas cosas particulares como yo. Por ejemplo: mis pies.

Tengo unos pies que ni siquiera Jesucristo hubiera querido lavar. Es como si al nacer Joseph Mengele me hubiera amputado los originales y en su lugar hubiera colocado un masacote stephenkingesco importado de las exploraciones nazi en Siberia.

El otro día me di a la tarea de enumerar todas las cosas raras que tiene mi pie, y decidí escribir un artículo sobre las cuatro más importantes.

Vamos a empezar:

MIS DEDOS PEGADOS

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Tengo dos dedos del pie que están unidos por una membrana. Lo peor es que eso no me lo dijo nadie, lo descubrí yo solo debido a que nadie en mi familia lo notó, lo que prueba que son una mierda y no me quieren.

Ahora bien: básicamente, están tan unidos, que apenas puedo sostener un bolígrafo con ellos:

Esto me ha causado dudas existenciales y complejos muy grandes desde mi niñez, pues todos los días veía los pies de las demás personas y me sentía diferente…

A veces me le quedaba viendo por horas, pensando en solucionar el problema con una tijera o un cuchillo, hasta que caí en cuenta que eso hubiese sido un grave error, porque posiblemente tendría que re-aprender a caminar con un pie humano. Además, yo a veces pensaba que en la parte empegostada entre los dos dedos podía estar fluyendo cosas interesantes como un nuevo tipo de sangre o los secretos de la vida.

Una vez estaba solo con mi novia en el cuarto y le pedí que me pasara la lengua entre los dedos.Ese día terminó conmigo.

Por cierto, para los que ya estén preparando un correo electrónico: yo sé que ese no es mi pie izquierdo, pero puse ese título para dar un toque teatral a la cuestión.

TEST DE COEFICIENTE INTELECTUAL PARA OTAKUS

—> Si no es mi pie izquierdo, ¿qué pie es?

A) Mi pie siniestro

B) Mi pie ambiguo

C) Mi pie derecho

D) Ninguna de las anteriores: es la mano

MI UÑA DE MACHO LEGIONARIO DE DERECHAS

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Esto lo considero más un plus que un defecto. Mi uña dejó de ser lisa, tersa y aniñada cuando cumplí los diez. Desde entonces, se ha vuelto arisca, dura como una roca, fuerte como un hacha de ejecutor medieval y resquebrajada, lo que no sólo prueba mi hombría, sino además, mi valor, enorme miembro sexual y sabiduría en la vida.

Acariciarla con el dedo se siente como tratar de pasar la lengua sobre una roca. Tocarla es igual a follar con una vagina de ladrillos. Puedo incluso afeitarme o cortarme el pelo con ella.

¿No tienes una uña así? Entonces no te preocupes, es natural… la mayoría de los hombres no la alcanza sino hasta llegar a los cincuenta.

¿Tienes cincuenta y todavía no la has alcanzado? Entonces tu advenimiento a este mundo fue una pérdida de tiempo tanto para los que te rodean como para los dioses que te trajeron. Avergüénzate.

MIS FORÚNCULOS A LOS LADOS DE LOS PIES

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Producto de incontables horas de jugar consolas de videojuegos sentado frente al televisor con los pies apoyados en el suelo. Si hay alguna prueba de que mis guías de videojuegos son las mejores y las más ricas del mercado, es ésta. La gente que escribe FAQS en castellano quisiera poder tener un currículum así grabado en su cuerpo.

Cada vez que participaba en concursos y todos los videojugadores del país me veían llegar como si fueran leones apostados a los lados, yo me quitaba lentamente mis zapatos, y cuando dejaba al descubierto mis pies, estallaban los rumores; los más recios, orgullosos y arrogantes jugones no podían con la verdad en sus corazones y me hacían respetuosas reverencias, y los más cobardes abandonaban la competencia desmoralizados ante el testimonio de mi experiencia.

LA BOCA EN LA PLANTA DE MI PIE

Finalmente, mi secreto más raro: tengo una boca nacional-socialista en la planta del pie.

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Converso a menudo con ella y confieso que muchas veces me da ideas para artículos y material que luego escribo en esta página, a pesar de todas las desaveniencias, desacuerdos y problemas personales que hemos tenido. Un día, cuando me desperté, me di cuenta que durante la noche tomó posesión de mi pierna entera y, mientras estaba dormido, me arrastró hasta un local de tatuajes para hacerse una esvástica nazi.

Por eso y algunas otras cosas más que hemos vivido juntos, y por dificultades que me ha causado en momentos claves de mi vida, hemos pasado períodos de tiempo sin hablarnos, ni siquiera en la mesa, a la hora de la comida.

Creanme cuando les digo que ser yo no es fácil…