PRECAUCIÓN HUMOR NEGRO. no tomes este contenido en serio.

Muy pocas personas saben esto; pero dejé un hijo bastardo en Venezuela.

Me pregunto como estará porque, aunque lo dejé sin dinero, recursos ni apoyo, a veces me da cosita pensar en él…

Pero cuando imagino las horas de problemas que hubiera tenido que aguantar si hubiese apoyado a la madre, me doy cuenta de que tomé la mejor decisión: hacerme el loco y ultimadamente, marcharme de Venezuela…

No pude haber tenido mejor suerte: tres días después de irme, tres días exactamente, mi ex-novia (que para ese momento era mi novia) se enteró de que había dejado preñada a su amiga xDDD.

De más está decir que me mandó un hatemail enorme a mi cuenta personal. A veces doy gracias al cielo que no haya decidido mandarlo a diariodedross@gmail.com porque yo soy bastante maniático con hacer las cosas bien y, de haber sido ese el caso, lo hubiera tenido que publicar cuando actualizase la otrora sección de Mails en esta página…

Hasta hace dos años su madre me mandaba fotos del niño, pero creo que lo hacía para hacerme sentir culpable. En realidad no me hizo sentir culpable pero me enojó bastante, porque las fotos eran tomadas con cámara digital y me saturaban la bandeja de entrada de hotmail. Una vez coincidió cuando un amigo que también es de Venezuela me iba a mandar un libro escaneado de Condorito y no me llegó por culpa de las fotos… eso me molestó bastante.

En ese momento, cuando vi las fotos, tampoco sentí ninguna afinidad especial, de hecho, me pareció más bien un bebé feo. Tiene los ojitos azules, eso es lo único que me gustó… pero de resto parece una bola de mierda.

Después se me dio por pensar que quizá, cuando creciera, podría aparecerme por su casa (o donde sea que viva para entonces), explicarle mi punto de vista sobre lo que sucedió y quedar como amigos…

Pero luego se me ocurrió que quizá podría ser uno de esos niños que es un pegoste, de esos que se aparecen por la casa sin avisar. Capaz y querrá jugar con mi PlayStation 3, o mi Xbox 360, o quizá se quede a almorzar conmigo y hasta quiera un vaso de coca cola (soy muy celoso de mi coca cola).

Lo peor: ¿y si me pide dinero? ¿Cómo voy a hacer para sacármelo de encima?

Marianela está convencida (convencidísima, pobre) que el día que el niño me pueda escribir una carta, a mí se me va a romper el corazón… nada más alejado de la verdad. ¿Te imaginas que le vea un error ortográfico? Se jodió conmigo.

El otro día imaginaba que dentro de quince años me enviará un correo anónimo, o dejará mensajes de odio en la caja de comentarios. Espero que para entonces hayan perfeccionado un poco más el ban por IP…

Recuerdo que uno de los Hatemails de Marianela decía (entre un cerro de cosas de mal gusto) que me voy a perder los mejores años del niño… ¿los mejores años cómo? –repliqué– ¿los mejores años dónde es un cerdo que se hace pupú encima? Le dije que me niego a tener un animal que no es capaz de deshacerse de sus propias deposiciones.

Quizá cuando llegue a la adolescencia lo podría conocer, no sé… podría venir aquí a Argentina y yo lo tendría como una mascota, pero es una posibilidad lejana, porque para entonces yo ya posiblemente me haya olvidado de él, más si encima se llama Aaron… (un nombre un poco judío para mi gusto).

Ah, otra cosa que aparecía en el mail: me quería manipular diciendo que Aaron está enfermo, ¡como si yo no tuviera mis propios problemas! El otro día tuve indigestión por comer ostras, torta y pizza.

Juro por Dios que esto no me va a volver a pasar. la próxima mujer que tenga se tendrá que ligar las trompas. Lo siento mucho.

Yo ya le avisé a la gorda cómo son las cosas, que por cierto, cuando se lo conté, le dio un ataque de histeria… las mujeres son una vaina. Por lo menos Aaron no salió niña, porque ahí sí es verdad que verga…

Aaron lo siento, pero la vida es corta y hay que disfrutarla. No me jodas. Sale pa’llá.

~ Tu padre