Si tuviera que ordenar mis estados de ánimo el más frecuente sería el buen humor, el segundo el mal humor, y el tercero (el menos frecuente) deprimido. Me deprimo tan pocas veces que puedo hacer conteo de esas ocasiones al final de un año y, gracias a la providencia, lo puedo hacer con los dedos de una mano.

Así que mi peor estado anímico es el mal humor, pero no le temo, no le temo porque yo soy de esas personas que se prohíbe pagarla con quien no lo merece. Quien hace lo contrario no sólo no merece respeto sino que además es un cagón.

Quiero aclarar que tampoco soy de esas personas que se levanta de mal humor. Mi mal humor lo dispara, por lo general, un evento específico, ¿ejemplo? Algo muy común en Argentina: la gente que toca a la puerta para pedir dinero.

Los mejores lo piden explícitamente tras una breve introducción cuidadosamente diseñada para dar lástima, por lo general son niños. Los peores son los que te quitan tiempo intentando engañarte, cosa que la gran mayoría de las veces empieza con el individuo tratando de pasarte una tarjetita entre las rejas.

Lo que me molesta de ellos no es lo que tratan de hacer, sino imaginar que luego se montan en su motoneta o carro destartalado con una sonrisa asquerosa que insinúa algo más o menos entre las líneas de “viste como cagué a ese extranjero”.

Desde el 2007 para acá, estas son todas las reacciones que recuerdo haber tenido con gente así, reacciones que se vieron alimentadas gracias a mi actitud personal y a varios amigos argentinos quienes fueron los primeros en advertirme que tuviera cuidado con estos sujetos que no respetan tu inteligencia, tiempo libre, buena voluntad ni hogar.

Suena el timbre

Abro la puerta

TIPO:
Que tal amigo perdone que lo moleste, soy del aseo urbano y cada año recibimos colaboraciones de los vecinos del área. Aquí está mi tarjeta personal. Nosotros somos empleados del aseo y contamos con la solidaridad de usted y todos los vecinos. Si tuviera treinta pesos saldaría su deuda pendiente con los trabajadores del aseo, pero si no los tienes puede darme menos aunque el resto del monto se verá reflejada en su factura. Tengo cambio para cien pesos.
YO:Un minuto por favor.
TIPO:Tengo cambio para cien pesos…

Voy al escaparate en la parte de atrás de la casa, donde guardamos las cosas más viejas que nos trajimos de Venezuela. Cuando vuelvo, el tipo sigue afuera, viendo a los lados. Me acerco y le paso entre las rejas unos papelitos doblados.

Me meto de vuelta a la casa y cierro la puerta.

200 dólares en billetes de Monopolio.

-O-

Suena el timbre

Abro la puerta

TIPO:
Buenas señor, yo no vengo a pedirle dinero ni a rogar. Yo soy una persona en mal estado de salud que está sufriendo la situación difícil que está viviendo al país. No hay dinero y yo sólo necesito veinte pesos para un medicamento. Quiero trabajar. Puedo barrerle la acera o hacerle un trabajo de albañilería, estaré agradecido si me da la oportunidad de trabajar.
YO:¿Sabe formatear una computadora?
TIPO:¿Qué?
YO:Formatear una computadora.
TIPO:No señor.
YO:Ah

Cierro la puerta.

-O-

Suena el timbre

Abro la puerta

NÑO:
¿Tiene unas moneditas para darme, capo?
YO:Ya va.

Salgo a los dos minutos exactos (lo sé porque ese fue el tiempo que puse en el microondas) y le paso entre las rejas dos empanadas bien envueltas entre servilletas.

-O-

Suena el timbre

Abro la puerta

TIPO:
Hola capo, ¿no tendrás unos zapatos que no te sirvan, un cambio o algo que me puedas dar?
YO:Dale mi pana, un minuto.
TIPO:Ok capo.

Vuelvo al escaparate de la casa, y al rato salgo con la mano izquierda cerrada (porque no quiero que vea lo que traigo) y se lo paso entre las rejas. El objeto hace un “tin-tin” cuando choca entre los barrotes.

Es un muñeco de He-Man.

El tipo sonríe.

TIPO:
¡Gracias capo!

Me quedé con cara de estúpido viendo como se alejaba sin dejar de mirar a He-Man.

Me jodió el chiste.

-O-

Suena el teléfono.

Atiendo la llamada.

Señorita:
Hola buenas tardes, ¿me comunico con el XXX – XX – XX?
YO:Sí.
Señorita:¿Familia Revilla, verdad?
YO:Sí.
Señorita:Señor me estoy comunicando de Arnet y estamos ofreciendo un nuevo servicio de banda ancha que…
YO:Número equivocado.

Cuelgo.

-O-

Suena el teléfono.

Atiendo la llamada.

YO:
¿Aló?
Señorita:Buenas, sí, ¿con quién hablo?
YO:Con la residencia del general Videla.

Me cuelga el teléfono.

-O-

Suena el teléfono. 10:30 de la noche.

Atiendo la llamada.

Yo:
¿Aló?
Señorita:Buenas, sí, ¿me dice con quién hablo por favor?
Yo:Con la concha de tu hermana.
Señorita:¿Con qué derecho, señor?
Yo:Con el mismo que tienes de marcar tú un número y luego preguntar quién es. Eso molesta.

Cuelgo.

-O-

Suena el teléfono.

Atiendo la llamada.

Yo:
¿Aló?
Señorita:Buenas tardes señor, mi nombre es Alexandra Guzmán y trabajo en Arnet, ¿está usted satisfecho con su servicio actual de Internet?
Yo:Sí.
Señorita:Estamos ofreciendo una paleta de servicios muy interesantes y a bajo costo que podrían ser de su agrado, por favor es…

Empiezo a gritar hasta que me cuelga.

-O-

Suena el teléfono.

Atiendo la llamada.

Yo:
¿Aló?
Señor:Hola señor buenas tardes, mi nombre es Fabricio (no entiendo el apellido), ¿está usted interesado en adoptar una mascota?
Yo:¿Un perro?
Señor:Podría ser, sí.
Yo:¿Le puedo cortar los bigotes?
Señor:Eso es malo para los animales señor, no se puede hacer eso.
Yo:¿Tiene gatos?
Señor:Quizá me equivoqué, señor, hasta luego
Yo:¿Le puedo dar esteroides para que se convierta en un tigre?
Le cuelgo.

-O-

Suena el timbre

Abro la puerta

SEÑOR:
Señor traigo plantas, plantas hermosas, bien cuidadas, que necesitan poca atención, ¿está interesado en una? Son fáciles de sembrar, mire sin compromiso por favor. Yo no soy un ladrón, vendo plantas, mire sin compromiso.
YO:¿Tienes plantas carnívoras?
SEÑOR (con fastidio)No, eso no.

Cierro la puerta.

-O-

Suena el timbre

Abro la puerta

TESTIGO DE JEHOVÁ (Señora)
¿Tiene un minuto, joven?
YO:No.

Dije “no” mientras hacía “sí” con la cabeza.

Cierro la puerta.

-O-

Suena el timbre

Abro la puerta

SEÑOR:
Buenas caballero, represento al aseo y estamos pidiendo colaboración por parte de los vecinos porque nuestra paga no es suficiente para subsistir a nuestras familias. Nosotros somos quienes recogemos su basura todas las noches. ¿Sería tan amable de una colaboración, papá? Por favor…
YO:Le doy 30 pesos, le deseo buenas tardes y cierro la puerta.

Me voy a mi cuarto mientras mi madre se burla de mí y me llama cagón.