El otro día me divertí una enormidad estando yo solo en mi camioneta, y digo solo porque cuando voy acompañado, el amanerado de mi copiloto o las putas mandonas que frecuentemente tengo a mal montar no sólo me gritan, sino que encima me exigen que baje la velocidad, y por si fuera poco algunas veces llegan a pedirme que me orille porque se quieren bajar y dejarme solo para irse con un masturbamariposas amanerado que respeta los semáforos.

Me encanta ir rápido. Estar dentro de un vehículo y conducir a gran velocidad procura una sensación de poder que sólo me la puede dar tener sexo sorpresa con alguien más pequeño y débil que yo. Hace que la adrenalina y la sensación de poder te fluyan por todo el cuerpo como a todo un campeón.

Si hoy día alguien llega a pagar lo que cuesta un vehículo moderno para ir lento, entonces mejor que se ahorre el dinero y se compre un Volvo viejo. Si el indicador tiene dibujado el número 200 KM al extremo derecho del reloj, yo digo que es una falta de respeto con el fabricante no probarlo.

Me vuelve loco pisar el acelerador, es lo mejor que existe, sobre todo cuando no hay tráfico y la autopista está completamente abandonada a altas horas de la noche.

Yo lo compararía más o menos con una droga, porque cuando tienes la oportunidad de correr, tus huesos no se sienten satisfechos hasta que hayas alcanzado cierto grado de velocidad. A veces incluso llego a pensar que si en determinado límite de tiempo (que yo mismo me impongo) he logrado llegar a mi casa, se me cumplirá un deseo.

A veces tengo que bajarme la bragueta, porque el bulto que se me forma es tan grande que me siento apretado. Ir como una bestia me fascina. Es más: si no fuera porque no quiero quitar las dos manos del volante, posiblemente me haría una paja en el acto y la leche me caería en los lentes a punta de inercia.

¿Nunca has estacionado tu carro a 65 kilómetros por hora? Entonces no eres nadie.

Una vez estaba probando ir rápido por una zona residencial al oeste de la ciudad, donde la calle era estrecha y habían muchas curvas (porque una vez que ya llevas tiempo volando por la autopista, llega un momento en que no te place más), y por poco aplasto a una negrita que estaba paseando por la acera.

Ese día me puse nervioso, sin embargo, hoy reflexiono que no había nadie en la zona y que si la hubiera atropellado, no hubiera podido ir preso, jaja.

Jacqui Saburrido quedó así porque, irónicamente, su acompañante iba demasiado lento. Te hubieras estrellado conmigo, muñeca, y no hubiera quedado nada.

Me fascina comerme la luz de los semáforos. Para mí, la luz naranja significa “acelera”, también me encanta acosar a la gente con la corneta y soy de ésos que manejan a medio milímetro del auto que está delante. ¿Tú crees que los pajizos que me envían hatemails me resultan insultantes? Eso para mí no es nada… los peores insultos de mi vida los he recibido en la carretera.

Los policías me ponen nervioso. De hecho: ya he llegado al extremo en que cada vez que veo a uno, siento que tengo que fingir cara de normalidad.

Sin embargo, todo ésto me ha traído consecuencias: una vez me golpeé la frente después de dar un frenazo sorpresivo. Nunca me había sentido tan mal desde que mi novia me rasguñó toda la cara cuando le estaba haciendo masajes y sorpresivamente intenté encajarle el tostón por detrás.

Lo irónico del asunto, sin embargo, es que nunca he manejado borracho, pero eso no se debe a que tenga la más mínima noción de responsabilidad, sino que a mí no me gusta beber, no me gusta casi ninguna bebida alcohólica… y no tengo interés alguno en estar borracho, ya que lo asocio con dolor de cabeza y malestar.

ESTADÍSTICA: Una persona que se ha volteado en su carro tiene más sexo que alguien que maneja con prudencia

A ver: normalmente, cuando compras un carro, ¿qué es lo primero que haces?

Si eres una marica que le gusta coger panales de abejas lo primero que seguramente harás es pegarle calcomanías de surf y homosexualadas de esas: yo, en cambio, cojo una tijera, corto el cinturón de seguridad cuan largo es, y lo amarro en el espejo retrovisor para que las demás personas vean lo hijo de puta que soy.

Si no has hecho que tu vehículo haya estado suspendido en el aire por más de 1.3 segundos, entonces no sabes nada de la vida.

¿Tu licencia no la mandaste a hacer con un contacto, sino que te la sacaste limpiamente? Me río en tu cara.

¿Saliste de Caracas, y te tomaste más de 45 minutos en llegar a Puerto la Cruz? Eres un mequetrefe.

¿Tienes más de 18 años, y todavía eres virgen? No importa: tu vergüenza será expiada si te lanzas como un loco en la autopista y demuestras lo que puedes llegar a hacer.

Si así lo haces, le vas a caer bien a Dross y te va a dar su messenger privado.