Tuvo un hijo conmigo y se dio a la fuga

Luego de meditarlo mucho me he animado a hacer la primera denuncia pública real que he realizado jamás por medio de este blog.

Me ha costado mucho; mucho dolor, muchas lágrimas, pero inspirado por la iniciativa y el valor de Viviana Castillo, la primera que habló, la pionera, decidí dar un paso adelante y llevarlo a la luz pública: tengo un hijo de 4 años producto de un romance que sostuve en el año 2005 con Fernando Lugo, cuando yo era sólo un chico de 22 años.

Desde el primer encuentro hubo ‘feeling’. No estaba mi mamá en casa así que lo invité y pasó lo que tenía que pasar. Él no quiso utilizar preservativo por sus ortodoxas convicciones católicas, lo que por supuesto me pareció irónico visto y considerando las cosas que él estaba dispuesto a hacer con mi cuerpo. Pero de todos modos se lo permití. Fui un ridículo, un estúpido.

Me dejé llevar y en un abrir y cerrar de ojos me encontré a mí mismo sorprendido de no estar pensando nada, salvo por hallarme absorto con sus palabras. Así, poco a poco, me llevó a la cama, e hicimos el amor.

Nos amamos, nos amamos durante toda la noche, sin restricciones, peros ni tapujos; amamos hasta desfallecer, fornicamos hasta el hartazgo. Las espirales de vellos en nuestros pechos se mecían como coral entre el espeso liquen húmedo del calor producto del sudor y el contacto de nuestros físicos desnudos, rodeados de la sensualidad bananera del verano sudamericano.

ninodelugoEl niño

En la tarde hizo sus maletas y se marchó al aeropuerto. Yo me quedé ahí, obnubilado, sorprendido bajo la premisa de que no lo volvería a ver. Poco sabía yo de que su semilla se estaba gestando ya en mi vientre.

¿Cómo describir la sorpresa que significó darme cuenta de que estaba embarazado? ¿Y que además debía ocultarlo de mi madre? Fue demasiado, y con toda seguridad –pues estas letras son un desahogo– puedo afirmar a pies juntillas que fueron los peores días de mi vida. Lo recuerdo como si fuera ayer. Estaba en el baño y mis manos temblaban; me aferraba tontamente a una última posibilidad, una esperanza sin sentido. Yo ya andaba con vómitos y esas cosas, y el período se me había retrasado… en el fondo lo sabía, pero quería asirme de una última esperanza y pedirle a Diosito que por favor obrara con sus fuerzas e hiciera como si nada hubiera pasado aquella noche.

Cuando el test dio positivo lo solté y me eché a llorar en la cama. Me sentía perdido, devastado. Esa noche hablé con mi madre, le confesé todo y por fin tuve un respiro de alivio al ver que ella me comprendía, así que me abrazó, y lloramos y hablamos mucho.

Que esto sirva de testimonio. Hago un llamado a todos los diarios de Paraguay, en especial a Crónica, Noticias, La Opinión, Diario Popular, ABC Color y Última hora para que atiendan mi denuncia, y además pedir a todos mis queridos lectores paraguayos que me ayuden a hacer llegar esta denuncia a cualquier medio de comunicación paraguayo y al mismo Lugo.

Tendrá que responder por su lascivia, por la desfachatez de haberse marchado, por haber acariciado la idea de subir a la presidencia de Paraguay sin pensar que nunca respondería por su escándalo y responsabilidad. Sí, yo admito lo mío; que hubo insinuaciones sexuales por mi parte, que le facilité las cosas y que me ofrecí demasiado rápido.

Pero aquí estoy, haciéndome cargo del niño, y él debe venir a cumplir su parte, su 50%. Por otro lado, sé que las autoridades jamás lo reconocerán, pero el hecho es que él es un hombre mucho mayor, y yo era sólo un adolescente de 22 años…