A todos los que me interrogan por este artículo (debido a que ya tengo página y fanclub oficial en facebook), recuerden que Jesucristo dijo: “haced lo que yo diga, no lo que yo haga”

Este sistema de socialización ha permitido a gente pérfida y huraña hacerle daño a otros, por lo que si algún compañerito del Champagnat que me caía mal hace quince años se vio terriblemente afectado en los últimos meses por X comentario o X foto, quiero que estén seguros de que fui yo, Angel Revilla. Pero eso sí: el 50% de la culpa la tiene Facebook.

De cara al peor escenario posible, Facebook es directamente proporcional a darle una ametralladora a un niño con tourette, o tener a un violador suelto en un convento.

Sólo hay que escribir un nombre completo y, con el intercambio de un clic, tienes no sólo fotos, sino información valiosa a través de la cual se pueden hacer trabajos detectivescos de kindergarten para dar con datos cada vez más precisos de tu vida personal. Con trescientos millones de usuarios, no me extrañaría que ya hubiera sicarios y secuestradores que usasen Facebook como herramienta de cacería. Sí, obvio que quien contrata al sicario o al secuestrador en cuestión habrá tenido la delicadeza de suministrar fotos, pero no se duda que más de uno hizo log in para hacerse de chucherías extra. De hecho, creo que la mafia moderna asegura parcialmente la calidad de la información por medio de Facebook, como un puente que permite confirmar si la cháchara de una rata soplona es de calidad. Ni hablar del beneficio que representa para los sociópatas, los novios resentidos o los obsesos.

No me mal entiendan; como herramienta social es buenísimo, pero el hecho es que sirve como anillo al dedo para hacer cosas malas. Si Internet es de por sí un medio a través del cual es fácil perjudicar, Facebook es su update, su plugin maravilloso.

Llegué a conocer Facebook cuando mi amigo Luis estuvo de visita en Argentina. La cantidad de fotografías que él tenía subidas era sorprendente… era una bitácora completa de sus vacaciones y estatus social.

Me llevó a pensar que si consigues hacer que cualquier persona te acepte en su lista de amigos, tendrás acceso a una fuente de información más grande que un album familiar. Lo que muchos bastardos desesperados habrían matado por conseguir hace veinte años con un pasamontañas y un amigo afuera en el carro, lo pueden obtener ahora desde la comodidad de un cyber. Y no sólo por tus fotos, sino por las fotos de tus familiares, (pues posiblemente ellos estarán en tu lista de amigos). Y si lo queremos llevar más lejos entonces no sólo por las fotos de las fotos, sino además porque muchas veces la gente se deja datos de su vida reciente metidos ahí. No es difícil encontrarse a un infeliz que cuide celosamente su vida privada en el Blog o el Myspace pero haga todo lo contrario en Facebook, y aunque más de uno diga “pero yo puedo controlar quien entra a mi página personal de Facebook y quien no“, lo cierto es que la mayoría acepta a cualquiera porque les da más miedo herir los sentimientos de un hipotético extraño que preguntarse “qué podría pasar” si ese individuo trae malas intenciones. De hecho, hay quienes aceptan la mayor cantidad de gente posible sólo porque les da pena que Fulanito tenga 400 amigos mientras que nosotros, en contraste, sólo tenemos 20.

Aún si te crees inmune a los ejemplos de arriba, sólo imagínate que un envidioso o una envidiosa de tu escuela acceda a Facebook para encontrarte. Y aún si no te importara lo que pudieran llegar a hacer con tu foto, imagina si de repente consiguen el perfil de tu novia, novio o profesor. Es el equivalente cibernético a darle a un desgraciado el abrigo negro cargado de armas que llevó Neo al edificio de los agentes en Matrix, y la cara de culo que vas a poner cuando veas lo que te va a pasar será tan poética como la primera vez que en una película hubo un huevón que dijo “oh shit” antes de que lo mataran.

A menos que seas monedita de oro, te aconsejo que tengas mucho cuidado con estas redes sociales. Si los ejemplos te parecen muy tomados por los cabellos, entonces busca el mal que se adapte a ti: se ha sabido de personas que fueron despedidas de su trabajo gracias al Facebook. Unos por descuidados (una chica escribió una sátira sobre su jefe sin acordarse que lo tenía agregado a su lista de amigos), y otros por discriminación hacia su estilo de vida, porque la empresa se mete a revisar qué haces.

¿Estás pensando iniciar una carrera política algún día? Pues ten cuidado con lo que aparece en tu Facebook, huevón.

De cara a todos los hijos de puta del mundo, que no son pocos, este el equivalente metafórico al violador que se excusa diciendo que la muchacha que se encontró en la ruta estaba demasiado buena para perder la oportunidad. Para muestra un botón: cada vez que quiero enterarme de un chisme o sonsacar la vida privada de alguien, me meto en su Facebook.

Gracias a él, me he enterado de que una compañera del Champagnat (Betty) tiene menos sustancia como modelo profesional que Michael Jackson ganándose un Emmy el año que viene, o que un compañero del Valle Abierto (Daniel) es homosexual, (dato que estoy seguro jamás habría querido compartir conmigo), o que cierto conocido de la universidad (Alejandro) me sigue cayendo peor que una legión de patadas en los riñones. Y todo no porque la información haya sido servida en bandeja de plata como en una serie de tv tonta, sino por todas las cosas que se pueden hilar a partir de un par de datos personales y una serie de búsquedas secundarias en otras redes (ejemplo, Gaydar.com). Todo lo que encontré comenzó con un pequeño tip en Facebook.

Si te lo estás preguntando, no: no le dije a Betty que, si bien es bella, no pasa de ser una muñeca inflable de ojos claros. Tampoco le hice nada a Daniel, porque creo que es severenda estupidez meterse con la vida personal de los demás, y no me animé a escribirle nada a Alejandro porque me dio fastidio… pero Dios los ayude si llegan a tener enemigos.

La Internet brinda demasiadas cosas buenas como para andar navegando con un condón en la cabeza, pero así como el sida sí da, te aconsejo que tengas cuidado con Facebook. Es peligroso, y probablemente eres una de esas personas que debería ser más juiciosa de lo que normalmente es.