ADVERTENCIA. WARNING. WARNUNG: Este es uno de los artículos con humor más negro que escribí en mi intelectualmente alocada adolescencia. (Fue resubido en el año 2010, pero fue escrito y publicado por lo menos hace unos 12 o 13 años). Por favor, comprender más que nunca que esto es sátira. Las personas sensibles ante este tipo de tópicos calmen las tetas. Mejor váyanse. No lean. En serio. Please.

Hola hijitos, es su padre escribiéndoles desde Buenos Aires… ¿cuándo van a agradecerme que les ahorré vivir en este mundo de mierda?

 

No espero mucho de ustedes, de hecho, eso es un decir; no espero nada. Ustedes fueron errores, y bien debe saber alguien ya a mi edad que no se puede esperar nada de un error. Pero que las palabras no los desalienten; es más mi alegría de no tener que verlos que cualquier regalo que hayan podido hacerme, los cuales, después de todo, no habría sido gran cosa… quizá el regalo en sí haya sido un ahorro; ahorrarme tener una cagada de hijos.

 

Mírenlo de este modo: no haber existido es lo mejor que pudieron hacer. Claro, el artífice del regalo fui yo, porque pagué el aborto. Pero véanlo como cuando un niño le regala algo caro a mamá. Obvio que ya se sabe quien está detrás. Por otro lado, también podría decirse que mi primer obsequio como padre fue regalarles un viaje de estudios; un viaje sin retorno a la cañería.

 

Créanme cuando aseguro que les ahorré venir a un mundo de mierda, es más, ni siquiera de mierda; de mierdísima. ¿Tienen idea de lo que es ser un niño hoy día? ¿En este continente que está hundido, sumido en un atraso descomunal del que le va a costar mucho salir?

 

La vida es difícil. Más con un papá como yo e hipotéticamente más aún para mí con unos hijos de porquería como lo hubieran sido ustedes. Nunca los llegué a conocer, nunca los veré crecer ni sabré en que clase de hombres se convirtieron, pero tomen mi palabra; yo tengo mala suerte… por eso estoy seguro de que alguno me habría salido mongólico, drogadicto, chavista o que simplemente me resultara desagradable.

 

A veces me da tristeza pensar en ustedes, no lo niego… pero se me pasa con una buena paja.

 

Frecuentemente me pongo a pensar en las cosas que me habría gustado enseñarles. Ojo; esta es una idea muy, muy pero que muy hipotética. Yo soy un viudo negro; todo lo que sea compromiso lo esquivo o lo quito de mi camino. Soy como una araña mortal, una mantis. Claro; no le voy a arrancar la cabeza a nadie durante el sexo porque eso sería demasiado enfermo (es sólo un decir) pero una buena patada en las costillas sí que les daría. Yo creo en el aborto, aún si fuera aborto post-natal. Por cierto, que feo quedó eso; estoy buscando una palabra que sea como “Post-mortem” pero a la inversa, y todo lo que se me ocurre es “post-nataln”. Hoy no es mi noche…

 

De cualquier forma… ¿dónde están? Supongo que en el cielo. En una nube, o pasándola muy bien en algún lugar de Allá. Me alegro por ustedes. Quiero dejar constancia de que a pesar de mis dudas, eso no les da permiso para volver a comunicarse conmigo bajo ningún motivo, razón o circunstancia.

En serio, no lo hagan. El cagazo que me voy a echar si una noche me paro a mear y los veo sentados al pie de la cama va a ser horrible. El otro día soñé que me moría, y que del otro lado me estaban esperando ustedes para arrastrarme a un pozo muy oscuro y muy profundo. Si de casualidad eso no fue un sueño sino un mensaje, pues espero que consigan las suficientes revistas de Condorito para sentarse a esperar porque soy joven y me esperan muchos años por delante. Quizá les envíe a un par de hermanitos más. Jaja.

 

No, en serio; nazcan de nuevo en alguna otra familia, dentro de alguna otra mujer, y dejen de joder ¿sí? No sean rencorosos. Mejor vayan a jalarle los pies a la gente que se ríe leyendo estas cosas…