Soy Dross, dueño de eldiariodedross.com, y así soy yo:

1) Me gusta la música clásica y de orquesta.

Prefiero compositores en lugar de bandas y solistas. Mis favoritos son Michael Kamen, Howard Shore, Nobuo Uematsu, Keiki Kobayashi, John Williams y el tipo de música que puedes oír de productoras como Immediate Music, que se dedica a orquestar trailers de películas destinadas al cine.

No me gusta el reggaetón, no me gusta el reggae, no me gusta la salsa, el rap, el merengue, el hip hop, el ska o la cumbia. No me gusta el soul, el jazz ni el blues. No me gusta Rubén Blades, no me gusta Celia Cruz, no me gusta Britney Spears, no me gusta Shakira, no me gusta Juanes, no me gusta Ricardo Arjona, no me gusta Ozzy Osborne ni su familia, no me gustan varios tipos de rock, siendo la variante emo de Linkin Park uno de ellos. Tampoco pienso que “Rammstein” sea música de alto nivel y hay una alta probabilidad de que, como yo soy más inteligente, tampoco me interese el tipo de música que a ti te gusta.

2) No me gusta rumbear, no me gusta la playita, no me gusta la curda, no me gusta el perreo, no me gusta bailar, no me gusta tomarme fotos al lado de ocho huevones en una playa, y no me gustan las personas que hablan con excesivo venezolanismo.

3) No me gusta la gente que se sienta mal en la silla.

4) No me gustan las personas que no saben escribir ni expresarse bien en su propio idioma.

No me gustan quienes a los veinte años no sabe diferenciar la C de la S en una palabra. No me gustan los estudiantes de ingeniería que creen que ver matemática los absuelve de escribir como un animal.

No me gusta la gente que no te sabe decir qué autor de libros prefiere, no me gusta las personas ignorantes, lerdas, burdas, iletradas y estúpidas.

Alguien que no sabe de literatura me parece vacío, incapaz siquiera de generar sentimientos humanos tan básicos como el sufrimiento y el dolor… por eso yo siempre perseguía a las cachifas de mi casa con un yesquero para quemarlas.

5) No me interesan tus opiniones sobre mi página.

No me interesa lo que tengas que decir. No me interesa que te gusten más las conversaciones de MSN que los artículos regulares o los Hatemails, cada vez que alguien me dice algo así, retraso la publicación de una conversación de MSN 3 meses aunque la tenga lista.

Yo no soy tu alcalde, tu gobernador ni tu presidente: yo no tengo que arreglar las cosas por ti, esta página no es una democracia, tampoco te tengo que escuchar y no me gusta que me interpelen. No te debo nada, nunca cometas el error de pensar que te debo algo. Lo más que haría por ti sería estirarme un testículo para darte un latigazo de bola en el ojo.

6) No me gusta la gente que me dice qué debo hacer con esta página. Esta web la empecé yo y la levanté yo. Esto es para mí, no para ti.

Haz tu propia página. Involucrarse aquí sin que yo te lo haya pedido está tan fuera de lugar como asistir a una fiesta sin ser invitado. Si hay alguien que sabe qué hacer con el Diario de Dross es Dross.

Hay un par de personas que me han dado buenos consejos pero son amigos personales que viven en Caracas. Tú no eres ninguno de ellos. No quiero que me den sugerencias. No tengo interés por observaciones de nadie, no me provoca escuchar lo que otra persona me tiene que decir.

Es más, si me fui de Venezuela fue para no tener que escuchar nunca más las ideas de la gente.

7) No me gusta hablar de mi página en la vida real. Y por lo general es dudoso que una persona que no esté metida en ésto tampoco le interese saber nada sobre ella.

8) No me gustan los comunistas ni los socialistas. Los izquierdistas hablan demasiado, incluso más que los habladores de oficio a los que supuestamente pretenden reemplazar.

Hablan tanto que se olvidan qué decían cuando empezaron su discurso, lo que denota inequívocamente que hablan pendejadas.

Yo no tengo nada que hacer frente a personas así, no dicen nada para mí… obviamente se montan un guión que está dirigido para gente de baja cultura. La mierda para los comemierdas y la cultura para los cultos.

9) No me gusta que me escriban para preguntarme sandeces. Siendo “¿Por qué no te gusta el reggaetón?” la primera.

10) No escribas por escribirme. Si crees que eres demasiado estúpido como para no cagarla cayéndome mal entonces no aparezcas… puede que creas lo contrario, pero yo no necesito saber que existes.

11) Estoy consciente que hay gente que me escribe hatemails sólo para que los insulte.

Nunca los entendí bien, pero por alguna extraña razón, quieren que los maltrate.

Es un buen negocio: engordan mi lista de correos –un medidor de la fama de esta web-, y yo a cambio les tipeo unas cuantas groserías y se las envío. Es un ciclo sucio, pero yo no soy el que interpreta el rol del huevón raro en él.

12) No me gusta la gente que tiene la necesidad de hacerse sentir a cada lugar a dónde va. Tampoco me gusta la gente que la caga siempre.

13) No me gustan las puticas “perdonavidas” que andan en grupo, que tienen ese aura de “tía Scrappy”, que se la llevan mal con todo el mundo fuera de su conciliábulo y que me escriben diciendo que me adoran. Lo siento chicas, pero la verdad es que yo detesto las mujeres como ustedes.

Hieden a soledad futura, a hurraca y a vagina rancia. Si alguna fuera vecina mía, estuviera en su lecho de muerte, y su último deseo fuera verme, no iría, ni siquiera para escupirla.

14) No me gustan los musulmanes, ni los católicos, ni los judíos. Tómatelo como quieras, pero yo nací católico y ahora soy agnóstico. Tampoco menciono a las tres religiones principales por ser “mi manera” de quedar “bien” con todo el mundo, sino porque en verdad los detesto y creo que el planeta estaría mejor sin ellos, su ignorancia aberrante y su sombra cancerígena.

15) Todas las personas que se la han querido ver contra mí más allá de un hatemail han terminado mal, y me enorgullezco de ello.


Imagen al azar de un cerro de estiércol

– No me interesa ni una cagarrutia de mosca lo que los fans del anime tengan que decir de mí y de lo que escribo.

Ustedes son las personas más inverosímiles del mundo: les di mi dirección, y nadie tuvo las bolas de confrontarme.

Nadie vino a tocarme la puerta para representar su honor. Pensé que por lo menos alguien me iba a pedir explicaciones face to face sobre todo lo que dije de ustedes en mis escritos.

No sé cómo después de tantos mails, cuando finalmente abro una puerta para que hagan lo que tanto han dicho que quieren hacer, se desvanezcan de una forma tan paródica, bufonesca y desvergonzada para consigo mismos, sus cojones y el rostro de sus padres. Ustedes son mierda de pájaro, y los respeto menos que nunca.

 

– No me molesta darle consejos a la gente, de hecho me gusta ayudar. Pero no me escribas más de tres veces con el mismo asunto, porque si no, te vas a convertir en la razón por la que hoy ya nadie tiene paciencia para escuchar los problemas ajenos.

Esas pocas y valiosas personas en el mundo que saben escuchar a los demás tienen que cuidarse de los sujetos (masculinos o femeninos) que no buscan ayuda, sino alguien que asuma el desagradable papel de ser su paño de lágrimas.

Lo que me interesa es ayudarte y que estés bien, no escucharte por siempre. Yo no he venido al mundo por ti y tus problemas existenciales.

Y si esa línea de pensamiento te deja “inconforme” entonces jódete. Regálale tu exceso de atención a otra víctima.

1) Al comienzo de cada año, siempre llega una “troupe” de pendejos que, independientemente de lo que publique, me dirá que mis artículos están perdiendo chispa y que ya no son “como los de antes”.

2) Hay personas (sobre todo jóvenes) que, al escribirme, sienten que tienen que poner a prueba su hombría y escribir un halago pero luego mezclarlo con un insulto, como “adios, hijo de puta!”. Supongo yo que porque lo ven como un modo de probarse “ante Dross”, como si de alguna forma el detalle me fuera a caer bien, o quizá simplemente porque son inseguros y yo les vaya a replicar diciendo que son lamebotas, o algo así (cosa que nunca he hecho).

Si tienes menos de dieciocho años, no me vayas a escribir demostrando que eres “diferente” del resto, porque lo más probable es que la cagues y que yo me aproveche de eso en los hatemails.

Tampoco me insultes para intentar demostrar que “eres fuerte”, especialmente después de decir que te gusta mi página, porque lo más probable es que la inverosimilidad de tu mensaje me confunda y no te conteste nada.

3) Una forma sencilla de pillar a un pajizo de 15 años es ese que me escribe diciéndome que en X foro están hablando de mí, preguntándome al final del mail “si no pienso ir y hacer algo al respecto”, con jactancia y preocupación, como si se tomara la libertad de ser mi asesor y como si X foro fuera el epicentro de Internet.

Han hablado de mí en muchos foros, incluso en Atomix, por sólo nombrar a alguno verdaderamente grande. Me chupa un huevo si están hablando mal de mí en tu comunidad del Señor de los Anillos o Magix, y tampoco me importa si lo estás haciendo porque es tu cumpleaños y todo el mundo te está felicitando y quieres que yo vaya también. No lo voy a hacer, no me interesa tu vida. Muérete.