La mafia aniquila a sus traidores sin pensarlo dos veces. Es considerado, de lejos, la peor ofensa que se puede cometer contra la organización. Esto no es ningún invento de la Cosa Nostra, puesto que la Yakuza, el Cartel, la mafia china, irlandesa y rusa tampoco perdonan a las ratas, a tal nivel que aún si eres hermano del capo, tus chances de salvarte no disminuyen sino que de hecho, aumentan.

Incluso si fueras el Capo di tutti i capi, puedes estar seguro de que tu reinado no va a durar mucho. La traición es imperdonable.

¿Por qué todas estas organizaciones, vengan de donde vengan, comparten la misma característica? Porque la traición es algo que trasciende, por mucho, a la mafia; poco o nada tiene que ver conque actúen al margen de la ley; es una cuestión de principios, que se remonta a miles de años, y que tiene incluso un fundamento bíblico (¿alguien recuerda a Judas Iscariote?).

Hitler y Stalin, los peores genocidas de la historia, quienes bañaron de sangre sus países, se estarían pudriendo hoy en el Séptimo Círculo del infierno; el foso de los tiranos, el lugar donde los violentos serán torturados hasta el fin de los tiempos. Y es que a pesar de sus masacres, del daño de proporciones astronómicas que causaron, y de las profundas cicatrices históricas que dejaron, ni siquiera ellos hicieron méritos para estar en el círculo más profundo; El Noveno, el lugar al que van los traidores; la tundra del infierno, donde Judas, Brutus y Casio son masticados por los dientes de Lucifer.

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¿A qué viene todo ésto? A que en estos últimos meses muchos lectores me han escrito para pedirme consejos sobre qué hacer cuando “un amigo” está obrando para quitarles una novia, o hablando mal a sus espaldas y poner a gente en su contra, o de ciertos novios que no sólo están acostándose con otras mujeres sino que además, tienen la audacia de desarrollar relaciones sentimentales paralelas.

Por su puesto, en tu caso particular no puedes hacerle unos zapatos de cemento al traidor y arrojarlo al lago (aunque Dios sabe que provoca), sin embargo, es increíble como además del mal gusto musical de la juventud, se suma una carencia sin precedentes de cultura, frivolidad en cantidades industriales, estupidez absoluta, y escasa postura ante el peor pecado que se puede cometer contra un amigo: la traición.

Este artículo es básicamente una respuesta de esas que dedico en los hatemails y que, por ser demasiado grande, se merece su propia actualización: A los traidores ni un vaso con agua.

Una persona que te ha traicionado no merece tu amistad, pero eso es sólo la punta del iceberg, porque tampoco se merece tu consideración ni tu mano amiga en el momento más desesperado.

Esto no pretende explicarte cómo recuperar a tu novia, tus amigos ni tu trabajo. No estoy escribiendo este texto para ayudarte a resolver tus problemas particulares. Simplemente quiero decirte que cuando te pongas de pie, jamás deberás perdonar al traidor.

En la vida todo es condonable; desde un golpe en la cara hasta una grave ofensa. La traición, sin embargo, no lo es, no podría. Esto es algo que te supera, que va más allá de tu criterio. Está íntimamente relacionado al código más básico del ser humano. Una puñalada por la espalda no es sólo lo que tus ojos acaban de leer, sino un comprobante para señalar a un sujeto, venga de donde venga, y sentenciar sin equívoco que es ruin, cobarde e hipócrita, acompañado con la certeza de que ni bien te descuides, te volverá a apuñalar. A un traidor no le importa hundirte, no tiene dignidad.

Tu sentido de la vista no es infalible, no siempre verás las cosas como son. Cuando un amigo te haya quitado a tu novia, tus ojos no te mostrarán que, espiritualmente, ambos se verán así:

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Hay algo más que los lectores afectados por estas experiencias deben saber: cuando se trata de asuntos sentimentales, la traición no viene sola, viene acompañada…

Por ejemplo, si un amigo te quita a tu novia, no sólo él tiene la culpa, sino ella también. Es importante aclararlo porque hay muchos hombres (pero sobre todo mujeres) que no disciernen esto, y que dejan recaer toda la culpa sobre un/a responsable.

¿A esas personas les importa tu corazón, lo que sientes? ¿Les importa que sufras, que te sientas miserable? ¿Que durante una etapa de tu vida pierdas las ganas de vivir? No es que se rían a tus espaldas, peor: se trata de que no les importas en lo más mínimo.

No puedo decirte cómo identificar a un traidor, pero sí puedo darte pistas, ítems para discernir el peligro potencial: un traidor es, a menudo, ese o esa que no sabe guardar los secretos que le han confiado sus amigos.

Un traidor también es alguien que no tiene principios. Que se nubla mucho por cuestiones de dinero.

Te vas a encontrar a muchos así en la vida (sobre todo cuando estés en la universidad), pero no puedo dejar de insistir que te cuides especialmente de los que se hacen llamar tus amigos.

Tampoco puedo dejar de recalcar lo siguiente, querido lector: jamás los perdones.

Pero cuidado: que no siempre quien te dicen que es traidor, lo es.

Lamentablemente mucha gente se trata de cebar del pecado imperdonable de la traición para hundir a otros. Sucede mucho en la política y en el mundillo de los espectáculos. Esta gente juega con la falta de criterio que a menudo demuestra a quienes ellos, indudablemente, ven y tratan como a una horda estúpida: el público y los votantes.

He aquí tres personajes: uno es argentino, otro venezolano, y el último estadounidense. Voy a dar una breve reseña de todos ellos, y tú deberás juzgar si el sujeto en cuestión es un traidor o no. Para ver la solución, ilumina con el mouse la casilla que dice “RESPUESTA” y las letras en negro serán leíbles para ti.

Julio Cobos
Vicepresidente de Argentina.
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Durante la campaña fue elegido por la hoy presidenta Cristina Fernández de Kirchner como su compañero de fórmula.

Ocho meses después, en el senado, Cobos votó contra una polémica ley impulsada por Cristina, a la que la mayoría del país se oponía.

El voto de Cobos destrababa un virtual empate en el senado (la oposición y el oficialismo tenían igual número de votos a favor y en contra).

El gobierno consideró el voto en contra de Cobos (que tiró el proyecto de la presidenta a un abismo), como una traición. ¿Qué opinas tú?

¿ES TRAIDOR?
RESPUESTA: Es traidor. Guerra avisada no mata soldado: si no concuerdas con las políticas de un gobierno, ¿por qué aceptaste la nominación a la vicepresidencia? Cobos es un escalador de posiciones nato y por ende, un oportunista.

 

 

Arias Cárdenas
Embajador de Venezuela ante la ONU
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Además de embajador, Francisco Arias Cárdenas ha sido gobernador del Zulia. En 1998 apoya a Chávez, pero en el año 2000, cambia su postura y se convierte en un feroz crítico del gobierno, de tal modo que incluso es elegido como candidato de la oposición para las elecciones presidenciales.

Pierde, y poco después, en el año 2005, vuelve a cambiar de postura y apoya nuevamente a Chávez. Hoy día Francisco Arias Cárdenas es uno de los miembros del gobierno más leales al presidente venezolano.

¿ES TRAIDOR?
RESPUESTA: Sí, hasta la médula. Este batracio con cara de Kiko es, junto a José Vicente Rangel, el traidor más grande (y sujeto sin principios) en la actualidad venezolana. Cuando se hizo crítico del gobierno de Chávez en el año 2000 no se le podía considerar traidor porque todo ser humano tiene derecho a reinvindicarse. Sin embargo, cuando volvió a estar del lado del oficialismo (y le ofrecieron un puesto en el gobierno) quedó claro que la momentánea postura de Arias Cárdenas contra Chávez no era sino un juego para intentar ser presidente de Venezuela. Al ver que no pudo hacerlo, volvió al lugar donde le ofrecían una posición de poder. Es un traidor tanto de cara a Chávez como para la oposición venezolana, y una prueba fidenigna de que, además de todos sus defectos, el chavismo, además, premia a los traidores.