Si has tenido la suerte de no toparte con un jefe hijo de puta en tu vida laboral, sigue leyendo, porque el día que te pase (toco madera, porque es una experiencia que estoy seguro querrás evitar) te interesará tener esta sencilla guía a mano.

Si alguna vez tuviste malas experiencias en la escuela con compañeros abusadores a los que, probablemente, no supiste darles un puñetazo en la cara porque estabas demasiado asustado y/o confundido como para moverte (o si se lo diste, te acusaron y fuiste tú quien pagó las consecuencias por defenderte) podrás darte una idea de lo que es regresar a esos días y de lo doloroso que es tener un jefe abusador.

Pero basta: con estos cinco pasos, estas cinco venganzas, será él quien sentirá el dolor de haber sido un jefe abusivo, y será él quien experimente que estar (para variar) del otro lado de la mesa no es ni sabroso ni divertido.

Por algo la historia es sabia: no hace falta más que echar una ojeada al Código de Hammurabi para ver una de las fuentes de sabiduría más grandes: el ojo por ojo diente por diente no sólo es tu derecho en la vida, sino además, tu merecido placer.

Antes de empezar, quiero aclarar que diseñé estas estrategias con el propósito de que pases por la menor cantidad posible de situaciones difíciles y verticales. Es decir; todo está apegado a la realidad. Sin embargo tienes que entender que en todas y cada una de las siguientes estrategias siempre te estarás arriesgando a ser descubierto… pero no es nada que no puedas soslayar con un mínimo de inteligencia y precaución adicional.

Bienvenido entonces a la guía de las 5 maneras para joder a un jefe hijo de puta.

1) RAYARLE EL CARRO

Detente ahí.

Vuelve a leer lo que dicen las letras grandes.

¿Ya?

Pues ahora vuélvelo a hacer.

Cuando digo RAYARLE el carro, me refiero a RAYARLE el carro, no que le hagas una rayita amanerada con manita de Barbie.

Ráyalo bien carajo: que se note a 200 metros de distancia.

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Instrumentos que puedes utilizar para rayarle el carro al jefe

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GAY
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<—
pffffff ¬¬

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PRECAUCIONES Y CONSEJOS

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Siempre es bueno tener una coartada, como que ese día no te toque trabajar, o que crean que estuviste en tu puesto u oficina todo el tiempo. Tener una coartada es a veces fundamental. (Si no sabes lo que significa la palabra “coartada” entonces sal de aquí… mereces que tu jefe te maltrate, bruto hijo de puta.)
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Nunca hagas esto a la salida del trabajo, porque colocará a cualquier empleado (entre los que, desde luego, estarás tú) en la posición de sospechoso. Pero si el personal es muy numeroso puedes pasar por alto la anterior advertencia. Sin embargo, insisto: ten cuidado. A la hora de la salida cualquiera puede verte.
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¿Los autos están aparcados en un estacionamiento? Toma precauciones con el vigilante, y sobre todo, asegúrate de que no hayan cámaras de seguridad.

 

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La prueba del delito: debes deshacerte de lo que sea que usaste para rayarle el auto al jefe, y debes hacerlo tan pronto hayas terminado tu trabajo. No importa que el afectado o los chupamedias del afectado consigan “tu arma” después cuando investiguen (no le van a sacar las huellas dactilares a una roca), el que importa eres tú: desaparece de ahí.
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Se imaginativo… no necesariamente tienes que hacerle un rayón enorme: puedes escribirle un mensaje gigantesco que sea vergonzoso. Como por ejemplo: “EL DUEÑO DE ESTE CARRO ES GAY Y LE GUSTAN LOS NIÑOS … TUS NIÑOS”, o “Si no te vas a hacer cargo de nuestro hijo, hazte cargo de tu carro, mal padre”, o algún mensaje todavía más zafio y novelero para que su mujer y/o vecinos piensen que se está acostando con la empleada de la limpieza. Asegúrate de poner errores ortográficos.

2) JODERLE EL NEGOCIO

Desde meterle un virus tenebroso al sistema hasta hacer “desaparecer” documentos.

Desde cortarle el cable a un aparato hasta borrar gigabytes de archivos y data de la empresa.

Desde instalar Windows Millenium hasta cambiar la impresora de siempre por una Epson.

¿Has oído alguna vez “el mayor daño es el que se hace desde adentro“? Pues bueno, te tengo noticias: tú ESTÁS adentro.

Una de las razones por las que los mayores emprendedores norteamericanos (Bill Gates, entre otros) se preocupan por dar a sus empleados un excelente ambiente laboral es para que a) se comprometan y den lo mejor de sí y b) estén contentos. La razón “b” es más amplia de lo que parece: un empleado enojado puede hacer mucho daño, y por eso cualquier jefe inteligente sabe que, en la medida de lo posible, no conviene tenerlos del lado malo.

Aquí queda algo claro: tienes que abandonar tu mentalidad de cordero y empezar a ser un lobo. Si todos fueran más lobos que corderos, difícilmente habría jefes malos.

Piensa: ¿qué más puedes hacer? No esperes que el mundo gire alrededor de ti:

—>¿Tu empresa tiene competencia? Y lo que es más: ¿una competencia a la que le agradaría saber los secretos de tu empresa? Como por ejemplo: la receta para hacer hamburguesas de mierda con pollo, o los contactos que usa fulanito para comprar mercancía barata a menganito.
—>¿Alguna vez has visto (o ves) que se está haciendo algo muy sucio que podría comprometer legalmente a la compañía?
—>¿Dependen mucho de los documentos que se redacten o se dejen de redactar, y que éstos estén listos a tiempo?
—>¿Tienen muchas computadoras?

 

—>¿De casualidad tu superior tiene un “affaire” con otra persona?

 

—>¿En un golpe inusitado de suerte te diste cuenta que tu jefa se acuesta con su hijastra?

Si la respuesta es “sí”, y todavía estás buscando la forma de meter en problemas a tu jefe, entonces estás atontado/a. Es como si fueras dueño de una armería y no supieras con qué reducir al ladrón que ha entrado a robarte.

Espabila de una vez.

3) LA FAMILIA DEL JEFE

Él metió el dedo en la llaga tratándote mal y explotando tu dignidad, y ahora te toca a ti devolverle el favor con todo el rigor de la maldad. Si bien esta guía es a prueba de dificultades, no es a prueba de autistas: tienes que moverte y averiguar un poco más sobre tu jefe, y averiguar un poco más no quiere decir meterte a hurtadillas por la noche a tomarle fotos a su mujer, sino sencilla y llanamente saber el correo electrónico de ella, o del resto de su familia, o la dirección de su casa, o los teléfonos, o uno que otro dato interesante…

¿Sabes donde vive tu jefe? ¿Serías capaz de pedirle a un amigo que te acompañe una noche para arrojarle un paquete por la ventana, o dejárselo en la puerta del apartamento después de tocar la puerta, o llamar desde el teléfono público de la calle de enfrente vistiendo una franela de florecitas como el tipo ese de Cabo de Miedo?

Volvamos al paquete: imaginemos¿qué podría contener?

Esta situación lo deja todo nuevamente en mis manos, pero te insto a que uses la imaginación. Si quieres que te oriente, yo sugeriría dejar cartas con algo así…

“Tu esposo, Fulanito de Tal, contrajo gonorrea”

Kathy

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“No hay nada que puedan hacer, porque amo a vuestro hijo Andrés y lo nuestro es eterno…”

Sebastián

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(Un paquete lleno con intestinos de vaca)

(Agradecimiento a Hannibal Lecter por esta idea)

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Copias agrandadas de las fotografías de tu jefe y su amante

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Una foto de la raja de tu culo

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La fotografía de alguno de los familiares del jefe con mocos tuyos pegados encima (o alguna necedad por el estilo)

4) LA MIERDA

La mierda es una cosa tan multiusos que incluso los paquetes o sobres de los que estaba hablando arriba podrían también contener mierda. Pero ¿por qué no llevarlo más lejos? ¿Por qué no dejar un mojón enorme sobre la computadora de tu jefe con una nota que diga “CON CARIÑO DE TUS EMPLEADOS” ?

La mierda es barata, fácil de conseguir, y sencilla de colocar. Sólo tienes que meter tu mano en una bolsa plástica y usarla como guante para extraer la materia fecal de donde sea y, lo que nos atañe; ponerla donde sea.

Creo que está de más dar sugerencias, pero me lleve el diablo si no me dan ganas de sugerir un par de ideas:

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Dejarle un generoso trozo de mierda dentro del maletín o el bolso. O en la gaveta de su escritorio, o incluso, en la silla (si todo sale bien, no la verá al sentarse, pero aún si la ve, la broma sigue siendo buena). Puedes embarrarla sobre el parabrisas de su automóvil, o mejor aún: sobre el monitor de su computadora. O, si quieres hacerlo más personal: sobre las fotos de su escritorio.
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Puedes pasar por su casa y tirarle mierda en las ventanas, o mierda ajena a su perro para que crean que tiene diarrea y lo sacrifiquen. Para esto es mejor que vayas con varios amigos. Deberá ser una operación rápida para que ningún vecino anote la placa: ni se te ocurra pasar con tu carro, porque lo recordará cuando lo vea aparcado en el estacionamiento de la empresa.
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Después de haber hecho la broma inicial, puede refregárselo en la cara: déjale notas, o envíale correos electrónicos que digan “el cagador errante ataca de nuevo”.

5) El jefe del jefe

En ocasiones, por cada gusano que tienes como jefe, hay un rey encima de él, y ese es el jefe de tu jefe. Lo ideal es reunir a varios empleados y concertar una cita con él, y explicarle calmadamente y de buena manera todas y cada una de las faltas que ha cometido el tipo, y hacerle entender que están muy ofendidos y que, sin más, el clima de trabajo es invivible.

Sin embargo, si eres una persona con algo de mala suerte (como que todos tus compañeros de trabajo son unos borregos más del montón y no se atreven a organizar nada o, lo que es típico, estás rodeado de pobres-diablos a los que no sólo no les disgusta ver cómo tratan mal a los demás, sino que no les importa que los traten mal a ellos mismos) quizá no puedas formar un grupo.

Muchas personas optan por enviar un correo electrónico, y si a tu jefe mayor le interesa el bienestar de los empleados, atenderá el problema inmediatamente.

Pero si al jefe de tu jefe no le importa el bienestar ni tuyo ni de nadie, entonces ahora sí: es hora de que te coloques la bandana en la frente, y vayas por el todo.

Recuerda algo: cuando te despiden, te tienen que dar una bonificación especial. Despedir a una persona no es tan fácil como parece (a menos que ésta renuncie, con lo cual debe despedirse, además, de la mencionada bonificación). Es posible que por ello tu jefe esté intentando que tú renuncies. Así que recuerda y LEE CON ATENCIÓN: se un lobo, no un cordero, y ten la valentía de dar la cara.

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En caso de que no lo sepas, aquí te va un dato que deberías saber, por lo que ahora no tienes excusa y todo depende de tus cojones: es mucho más difícil para un jefe despedirte de lo que lo es cambiar su proceder en la oficina. Incluso, en muchas ocasiones, y cuando se trata de empresas, tu jefe de planta pocas veces tiene la autoridad de despedirte sin consultarlo primero con alguien que está más arriba.

Lo que es más: si consigues hablar con tu jefe personalmente sobre las cosas que te molestan, puede que no se lo tome mal y te escuche. Pase lo que pase, algo es seguro: no te va a matar.

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Insisto: ahora todo depende de tu valor. A tu jefe no le da miedo tratar mal a la gente, por lo que a ti no debería darte miedo acudir a su superior, pedir un poco de su tiempo, sentarte con él y hablarle. Tampoco te deberá dar miedo cuando esa persona llame a tu jefe y lo siente al lado tuyo para discutir el problema como iguales.

Quien tiene que estar avergonzado es TU jefe, no tú. Si no puedes entender ésto, y si aún así no tienes coraje para seguir adelante, quizá deberías resignarte. Un proverbio árabe dice que si te engañan una vez, es culpa del ladrón, pero si te engañan dos veces, es tu culpa… eso se puede adaptar a muchos aspectos de la vida.

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Si quieres jugar limpio y no hacerle una putada al jefe, entonces arremángate los brazos y ponte manos a la obra: acude a la gente que fue maltratada por él y háblales. Dales tu apoyo, trátalos justamente. Coméntales que piensas dar la cara. Si no te apoyan pégales un puñetazo en la cara, pero puede que te apoyen. De igual manera, a un jefe abusador le aterroriza que sus empleados tengan valor.
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Si pierdes la paciencia, lo haces todo mal, y te despiden del trabajo: felicidades… vas a tener todo el tiempo del mundo para dedicárselo a tu jefe y joderle la vida hasta el punto que lamente haberte conocido.
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Si algún día te ascienden y resulta que te conviertes en un mal jefe y te joden usando esto, no te preocupes: pronto sacaré una guía con 5 pasos básicos para jefes hijos de puta interesados en torturar a sus empleados.